La generación fotovoltaica conectada a la red e integrada en edificios es una de las aplicaciones más importantes de la energía fotovoltaica distribuida. Según el método de instalación, se divide en fotovoltaica integrada en edificios (BIPV) y fotovoltaica aplicada a edificios (BAPV). En un sistema BIPV, los módulos fotovoltaicos sustituyen materiales o elementos constructivos y forman parte del edificio, por lo que deben cumplir tanto los requisitos de generación eléctrica como las funciones básicas de resistencia, aislamiento térmico, impermeabilidad y durabilidad. Entre sus aplicaciones habituales se encuentran tejas, fachadas, cubiertas, ventanas y elementos de protección solar fotovoltaicos. En un sistema BAPV, los módulos convencionales se instalan sobre la cubierta o la fachada existente sin sustituir los materiales de construcción; retirarlos no afecta a las funciones básicas del edificio.









